De los cimientos a la primera línea: el viaje de Adam hasta convertirse en director de ingeniería

Cuando Adam cruzó el escenario de graduación de la Universidad Estatal de Arizona, no tenía ni idea de que el primer trabajo que aceptó se convertiría en la base de una carrera profesional de 22 años. 

«Tessenderlo Kerley fue mi primer trabajo nada más salir de la universidad, y me lancé de cabeza», afirmó.  

Desde el primer día, Adam se sumergió en la ingeniería práctica. Esa exposición temprana marcó la pauta de una carrera definida por el crecimiento y la exploración.  

Después de comenzar en ingeniería de plantas, Adam pasó a la automatización, ampliando sus habilidades más allá de los límites tradicionales de la ingeniería. «Luego pasé a desempeñar un puesto más relacionado con la automatización informática, por lo que aprendí muchas cosas sobre electricidad, como instrumentación», afirma. 

La disposición de Adam para asumir nuevos retos le llevó a ocupar puestos de liderazgo, lo que finalmente culminó en su actual cargo como director de ingeniería.

Mirando atrás, Adam agradece cómo Tessenderlo Kerley moldeó su desarrollo al negarse a limitarlo a un camino estrecho.

«Cuando empecé como ingeniero, nadie me dijo: "Oye, solo te vas a dedicar al diseño de reactores o equipos"», afirma. «Tuve la oportunidad de desempeñar el papel de ingeniero de planta, involucrarme en la parte eléctrica y participar en el proceso, gestionando proyectos. Eso me proporcionó una gran experiencia más allá de una sola función».

¿Qué es lo que mantiene a Adam lleno de energía después de más de dos décadas en Tessenderlo Kerley? La imprevisibilidad que trae cada día y la importante misión que hay detrás del trabajo.

«Nunca te aburrirás. Nunca sabes lo que va a entrar por la puerta», dijo. «Y hay tanta necesidad en todo el mundo de alimentos y crecimiento. Cuando pienso en lo que se pone sobre la mesa, no solo para mi familia, sino para familias de todo el mundo, eso me da un propósito».

Para los ingenieros que estén considerando Tessenderlo Kerley, el mensaje de Adam es claro: este es un lugar para crecer y desarrollar una carrera profesional, tal y como él ha hecho.

«Tessenderlo Kerley es un lugar fantástico porque no te encasillan en un área concreta», afirmó. «Permitimos una gran interconexión, por así decirlo, entre todas las disciplinas, para que puedas crecer tanto como quieras».